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“ Mí padre, Néstor, pasó la primera parte de su vida navegando de cocinero y mayordomo en barcos que todavía combinaban motor y vela. Recorrió medio mundo.
Una de las rutas frecuentes iba de Cádiz a Filipinas pasando por Canarias, y la motivaban los intereses tabaqueros que España mantenía en aquella ex colonia donde aún se hablaba español.
Pero lo dejó por cansancio propio y presiones de mí madre, que lógicamente no gustaba pasar tanto tiempo sola.
Decidió entonces abrir su restaurante en el Luanco natal y ante el mar que siempre tuvo como principal paisaje.
Los viajes le hicieron conocer muchas recetas e ingredientes ignorados aquí, y su estilo poseyó toques especiales que le hicieron popular entre una clientela fiel y agradecida. Padre y maestro, al fallecer nos hicimos cargo del negocio mi marido José Ramón y yo.
Trabajé muy duro, puse en práctica todo lo visto y aprendido desde niña y añadí inquietudes de cosecha propia; el mismo empeño que ahora guía a Manuel y Rosalía, mis preparados y competentes hijos, tercera generación de la que me siento orgullosa y satisfecha.”
Rosalía madre
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